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Arte- Shodo (Caligrafia)- Kyudo(Tiro con Arco) Tai Chi y ZaZen.

EL KYUDO COMO MILICIA O EL ARTE DE MATAR

jmartinezclara | 06 Septiembre, 2010 11:10

   

 

 

EL KYUDO COMO MILICIA O EL ARTE DE MATAR.     Cuando empecé el camino del kyudo ,hace unos doce años ,lo hice en un Dojo en el que dominaba el ambiente de recogimiento y concentración  religiosa, en un clima de meditación budista y  práctica de la caligrafía. Desde el primer momento tuve la sensación de que a pesar de mi esfuerzo por creer que el Kyudo era una práctica  de meditación como el zazen, o la caligrafia (shodo) tenía, debido a su origen histórico, un componente de agresión, milicia y muerte. Estos principios son contrarios a la formación budista y me hacían pensar en la grave contradicción que eso suponía. En Occidente existe la figura del monje unido al guerrero y encontramos tanto los Templarios, como los curas colonizadores que convertían el crucifijo en una espada afilada. Incluso hay jesuitas que han tirado tiros junto a los rebeldes sudamericanos en defensa de sus ideas marxistas.  

  Es cierto que por el progresivo avance de las artes de matar, el arco ha quedado relegado  y obsoleto pero conserva la memoria histórica de haber participado en cientos de batallas y haber sido el instrumento de la muerte. Hay practicantes de kyudo que no tienen ningún problema con esto, es más lo consideran como parte fundamental de su interés por esta práctica centenaria y así integran todo el conocimiento en lo que se llama la vía del guerrero o la vía del samurai poniendo énfasis en todas aquellas características propias de una orden militar: jerarquía, autoridad, disciplina y galones. En la sociedad actual estas virtudes de la milicia son formadoras de un espíritu bélico que sirve para forjar actitudes y comportamientos que los jóvenes van olvidando: el sentido del esfuerzo, la estrategia, el compañerismo viril, las actitudes heroicas. Por ejemplo “El arte de la Guerra” de Sun Tzu es un libro clásico chino que hoy leen los ejecutivos de todo el mundo y que aplican a sus estrategias comerciales . El Budo  y el Bushido del Samurai son dos conceptos técnicos de las artes marciales japonesas o de las Artes de combate entre las cuales se encuentra el Kyudo y son los fundamentos del camino del guerrero, del camino de la confrontación que sirve para  tener una posición firme en la lucha social y económica. Otros ven en lo militar el control mental que adquiere el arquero  para superar los miedos, las inconsistencias, las inseguridades y otras sensaciones impuras que impiden un buen encaje en lo social.  

      En la práctica del kyudo es habitual encontrar en algunos kyudokas el anhelo de emular los valores propios de la milicia y el arte militar. Esta idea refuerza el hecho de la jerarquía ,del orden y del mando.Pero los valores militares tienen su contrapartida negativa como por ejemplo:los juicios sumarísimos, la alta competitividad por conseguir escalafón, el sentido exagerado del honor que puede llevar al autosacrificio o en un tono menor incluso al desprecio hasta el punto de considerar a los de menos graduación como meros “bultos” que es el termino que utilizan los veteranos en la “mili”, y que son los encargados de hacer el trabajo sucio mientras cabos,sargentos, tenientes y coroneles atusan sus bigotes.    En una época en la que los valores tradicionales han sido sustituidos por otros más banales o más circunstanciales, el modelo del guerrero ofrece una alternativa positiva.Y por eso los valores de la milicia  han impregnado tanto la religión como la vida laica.

 

La expresión latina MILITIA EST VITA HOMINIS SUPER TERRAM ¿No es una milicia lo que hace el hombre sobre la tierra? (Job 7,1) se encuentra en la Biblia y sirvió de inspiración a José Antonio Primo de Rivera fundador de la falange (yugo y FLECHAS) cuando dijo que la “vida es milicia y hay que vivirla con espíritu de sacrificio” y en otro texto escribió: "La milicia" no es una expresión caprichosa y mimética. Ni un pueril "jugar a los soldados". Ni una manifestación deportiva de alcance puramente gimnástico. La milicia es una exigencia, una necesidad ineludible de los hombres y de los pueblos que quieren salvarse, un dictado irresistible para quienes sienten que su Patria y la continuidad de su destino histórico piden en chorros desangrados de gritos, en oleadas de voces imperiales e imperiosas, su encuadramiento en una fuerza jerárquica y disciplinada, bajo el mando de un jefe, con la obediencia de una doctrina, en la acción de una sola táctica generosa y heroica. La milicia iza su banderín de enganche en todas las esquinas de la conciencia nacional. Para los que aún conservan su dignidad de hombres, de patriotas. Para los que en sus pulsos perciben todavía el latido de la sangre española y escuchan en el alma la voz de sus antepasados, enterrados en el patrio solar, y les resuena en el corazón el eco familiar de las glorias de los hombres de su nación y de su cultura que claman por su perpetuidad. Es la Patria quien necesita de nuestro esfuerzo y de nuestros brazos; ella es quien nos manda uniformar, formar todos como uno, vestir las azules camisas de la Falange. La Patria es quien borda con mano de mujer, sobre el pecho, exactamente encima de la diana alborotada del corazón, ansioso de lucha y de sacrificio, el yugo y el haz, las flechas de nuestro emblema." José Antonio Primo de Rivera -15 de julio de 1935- Revista de Falange Española de las JONS "Haz", núm. 6. 

                              

     La tradición japonesa ha sido capaz de unir la delicadeza más exquisita de un hombre que arreglando las flores de su jardín, admirando la bondad de la naturaleza con sensibilidad extrema es capaz de cortar la cabeza de cuajo del que se cruza en su camino. Todas las prácticas marciales imbuidas del espíritu del zen tienen esta doble condición y eso hace que la  estética y la cultura religiosa tengan algunas características similares a la vía del guerrero.    Ya he hablado de mi maestro INVISIBLE en el tiempo y en la distancia: Suhara Koun que conocí a través del libro de M. Martin y que para mi fue un descubrimiento que atenuaba mis contradicciones de practicante budista y kyudoka .Koun era Monje del templo de Engaku-ji en Kamakura. Ya he dicho que, para mi,  kyudo y zen son una misma cosa. El monje kyudoka Suhara Koun es protagonista del libro  Zen, Kyudo, Iluminación. El propio Taisen Deshimaru tiene un libro sobre esta cuestión que se llama “Zen y Artes Marciales”. La mente no discriminadora de la filosofía oriental permite estas síntesis que para nosotros pueden parecer contradictorias. No obstante en mi mente perdura la semilla de la contradicción y la búsqueda de la actitud correcta.    

 De momento, creo que lo más adecuado es considerar las artes del guerrero del mismo modo que un ajedrecista actúa con su ejército para defender al Rey. Es decir como una lucha de tipo físico, mental y espiritual. Una batalla incruenta en la que finalmente se produce la confrontación máxima del que lucha consigo mismo. ¿Contra quién pelea el jugador de ajedrez en su tablero ? ¿Cual es la taumaturgia que se produce cuando el jugador lucha contra la máquina de ajedrez? Finalmente no  es otra cosa que un ejercicio de auto disciplina y formación que convierte la lucha en algo figurado que sirve para la forja interior. En esa auténtica lucha los “vicios” propios de la milicia como la agresión, la rivalidad, la jerarquía, las actitudes autoritarias del ordeno y mando para conseguir la máxima eficacia  de un arte de  muerte, deben quedar apartados, siendo sustituidos por valores como la contemplación, el amor y la compasión propios del budismo más puro, solo así tirar una flecha se puede convertir en una practica adecuada en la búsqueda de la Iluminación.   

 

   

  

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